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jueves, 16 de mayo de 2013

Un camino, una idea, una organización: Unidad Popular Este bastión comunista, proletario: al decir del Manifiesto Comunista “…considera indigno ocultar sus ideas e intenciones…” Desde este modesto bastión, plebeyo, empecinado y consecuente, desde el llano, casi desde la soledad a que nos conduce todo el andamiaje mediático, cultural y político, nos proponemos hacer un llamado a la reflexión serena y profunda de todos los militantes abnegados, de todos los que en menor o mayor medida han contribuido a las luchas de nuestro pueblo por lograr objetivos de igualdad, de justicia social, en fin, de bienestar colectivo de nuestra sociedad. Refundación comunista no es un grupo iluminado y redentor, que se levanta en forma grandilocuente para estampar ante la historia su voz altisonante y petulante, para el registro bibliotecario de los acontecimientos políticos del presente. Somos un modesto destacamento que nos hemos comprometido a sostener los principios del socialismo científico, de la necesidad de construir un partido de la clase obrera independiente de todas las demás, asentado en la propia clase para llegar al poder político y transformar la sociedad a través de la socialización de los medios de producción. No somos anarquistas. Creemos en la organización y la lucha política para la toma del poder político. No somos mesiánicos. No pretendemos por tanto, que un grupo de elegidos realice la gigantesca tarea que implica la revolución socialista. Somos hoy una pequeña voz, modesta cuantitativamente, pero enorme desde el punto de vista de los intereses históricos de nuestra clase. No nos es indiferente el desarrollo concreto de la lucha política de nuestro pueblo, y por lo tanto, pretendemos participar en los diferentes frentes en que se desarrolla dicha lucha. Hoy, después de décadas de combates y de acumulación de las fuerzas populares, los dirigentes del FA han abdicado totalmente del programa histórico de la clase obrera, expropiando toda esa acumulación y dirigiéndola hacia la conciliación con el capital financiero internacional, transformándose estos mismos dirigentes en verdaderos gerentes del Imperialismo. La derecha política, vernácula, venida a menos por los estrepitosos fracasos de los proyectos impulsados por los partidos tradicionales a través de décadas, con dictadura incluida, se afilan hoy los dientes pensando que podrán alcanzar nuevamente la dirección del estado y ajustar algunas cuentas pendientes con los trabajadores, que en el marco de algunas oscilaciones han alcanzado pequeñas concesiones a través de este gobierno. En el FA, su dirigencia compite para ver quien engatusa mejor a la masa enorme de frenteamplistas que se aferra con uñas y dientes a viejas banderas que estos jefes han abandonado en la práctica, pero que aún flamea en la conciencia de estos militantes. Para éstos, la vuelta a los partidos tradicionales es un retroceso histórico y no tienen en cuenta que la política económica y la política internacional de este gobierno es una mera continuación de las políticas de la coalición blanqui-colorada. Los dirigentes del FA estafan las creencias populares, se basan en ellas, hablando de cambio, de justicia y hasta de revolución, bastardeando las palabras, apelando al corazón de la masa enorme de frenteamplistas honestos, con el fin de seguir aplicando el mismo programa de gerenciamiento del capitalismo internacional. En medio de este marasmo, de este travestismo político e ideológico, se alza nuestra voz junto a la de cientos de militantes consecuentes de otros agrupamientos políticos nucleados hoy en Unidad Popular. No estamos fundidos en una misma organización, mantenemos diferencias en aspectos ideológicos, organizativos e instrumentales. Tenemos discrepancias en algunos casos hasta en el enfoque discursivo. Pero estamos comprometidos en alcanzar acuerdos que nos permitan abrir una perspectiva esperanzadora para los miles de decepcionados con esta dirigencia del FA. Empezamos a construir un camino que es posible, que es viable, que no será corto ni fácil pero que es imprescindible para alcanzar los objetivos históricos de la clase obrera. Marchamos por tanto, a paso firme, colocando ladrillo sobre ladrillo, contribuyendo a la refundación del partido de la clase obrera y a la unidad más amplia de los grupos y sectores comprometidos con la liberación nacional y el socialismo. Desde esta tribuna llamamos a todos los camaradas, a todos los militantes honestos a reflexionar si la lucha debe seguir este camino o si por el contrario, se conformarán con ser el ala izquierda del proyecto pro-imperialista encarnado por los dirigentes del FA. Los años de progresismo frenteamplista y de apoyo de la multipartidaria han dejado marcas muy claras en el plano estratégico, que condicionan al pueblo y a la clase obrera, aun estamos a tiempo de encausar los destinos del pueblo en una comprensión y aprendizaje reciproco. Para ello es fundamental confiar en la clase obrera, en las reservas de dignidad de un pueblo que encontrara su destino, siendo protagonista del proceso. El conocimiento nos hace responsable, decía el Camarada comandante Guevara. Por lo tanto el pueblo, la clase obrera asumirán la responsabilidad. Un programa, candidaturas únicas, compromiso y trabajo militante, antimperialismo, nacionalización de la banca, reforma agraria, es decir anudar el Programa Histórico de la clase obrera en este Uruguay 2013 es ser parte de la Unidad Popular. Refundación Comunista de Uruguay
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