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lunes, 21 de octubre de 2013

Tesis de Refundación Comunista Nuestra época, la del imperialismo y las revoluciones proletarias.
[1.1] La caída del Campo Socialista no clausuro la etapa de transito del Capitalismo al Comunismo, por tanto esta sigue abierta. Vivimos la época del imperialismo y las revoluciones proletarias. La Gran Revolución Socialista de Octubre tuvo el mérito de romper el hielo, de indicar el camino a la clase obrera y a los pueblos para su emancipación, iniciando así, la transición histórica del género humano de la prehistoria al socialismo/comunismo. [1.2] Esta característica general de la época fue enriquecida por la construcción socialista en el siglo XX y sus lecciones son de imprescindible importancia para la clase obrera del mundo, para los partidos comunistas y obreros, para el conjunto de las fuerzas revolucionarias y antiimperialistas. En el frente teórico, ideológico y político es un deber y una necesidad del movimiento comunista internacional defender esa heroica experiencia y extraer las lecciones que enriquecerán la lucha de clases contemporánea. [1.3] El retroceso temporal, resultado de la contrarrevolución internacional de las últimas dos décadas del siglo XX, no anulan el carácter de la época. El proceso de reorganización y lucha, el ascenso del movimiento antiimperialista, la intensificación de la contradicción capital/trabajo demuestran que el curso revolucionario continua y que el siglo XXI atestiguará que el proletariado y sus aliados, con partidos comunistas de vanguardia, continuarán el ciclo abierto por Lenin y los bolcheviques para derrocar el capitalismo y enterrarlo, construyendo la sociedad sin explotación del hombre por el hombre, la sociedad comunista. [1.4] La Revolución de Octubre fue el resultado del desarrollo del proletariado, de su conciencia de clase, de su Estado Mayor –el Partido Comunista– y de su teoría revolucionaria el marxismo-leninismo. El proletariado, la clase obrera, irrumpe con su propia teoría, como resultado de la conjunción de factores que la propia humanidad gestó en su devenir en los progresos de las fuerzas productivas y en el campo de las ideas. Desde que en 1847-1848 Karl Marx y Frederick Engels redactaron el Manifiesto del Partido Comunista, en vísperas de la Revolución que sacudió al Continente europeo, la bandera del socialismo científico fue asumida cada vez con mayor fuerza. La misma práctica de la lucha de clases fue enriqueciendo la teoría, confirmándole su rol que se expresa en la frase: sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario. Muy aleccionadora fue la experiencia de la Comuna de París en 1871, primer asalto al cielo. La I y II Internacional también proporcionaron lecciones imperecederas a la doctrina proletaria. Fue la lucha contra el oportunismo de derecha, el reformismo y el revisionismo, así como el ingreso del capitalismo a su fase monopolista –el imperialismo– lo que definitivamente maduró a la clase de vanguardia, con los aportes fundamentales de Vladimir Ilich Lenin. Sostenemos, sin concesiones ni complejos, que el marxismo-leninismo es la ciencia viva de la clase obrera y el conjunto de los oprimidos, que asegura la ruta a la emancipación, no sólo de los explotados sino del conjunto del género humano, que proporciona los elementos necesarios a la política clasista para el derrocamiento de la sociedad basada en la propiedad de privada de los medios de la producción y de cambio. [1.5] En el contexto del triunfalismo contrarrevolucionario de finales del Siglo XX emergieron argumentos, enarbolados por viejos y nuevos oportunistas, con la pretensión de denotar a la Revolución de Octubre y a la construcción socialista. Se planteó por ejemplo, que en las condiciones de atraso de Rusia estaba el germen del fracaso; que fueron quemadas etapas por el aventurerismo de los bolcheviques; que en la inmadurez procedía la república democrático-burguesa y el parlamentarismo y que no ceñirse a tal concepción derivaba en la antidemocracia. Tales posiciones antaño sostenidas por Karl Kautsky, fueron ahora repetidas, con fraseología posmodernista, por las distintas corrientes trotskistas, por la socialdemocracia, ahora con el nombre de “socialismo democrático” y por el eurocomunismo. Omiten esos enemigos ideológicos y políticos de la clase obrera y de la Revolución Socialista, que Lenin y el Partido Bolchevique se empeñaron en profundizar el estudio del imperialismo como fase superior y última del capitalismo y que en esa base ideológica surge la teoría del eslabón más débil; que fueron tomados en cuenta el factor de la Primera Guerra Mundial, la crisis, el ascenso de la lucha de masas, primero contra la autocracia zarista y de manera ininterrumpida contra el imperialismo; que la democracia burguesa no solo fue incapaz de dar a los obreros y campesinos la paz, el pan, la tierra, anhelos impostergables, sino que profundizo la situación de guerra, la hambruna y la alianza con los terratenientes, los señores de la horca y el cuchillo. El surgimiento de los soviets, consejos de obreros, campesinos y soldados fueron manifestaciones de un nuevo poder; cuyo motor era el Partido Bolchevique, el cual generó una dualidad de poderes; las condiciones maduraron y en el justo momento, cuando el análisis concreto de la situación concreta lo indicó, el proletariado irrumpió victoriosamente en la Historia. El poder soviético que emergió como dominante al triunfo de la Revolución, fue la manifestación de la dictadura de clase, de la dictadura del proletariado y expresó manifestaciones de democracia de los trabajadores solo conocidas embrionariamente en la Comuna de París, que por primera vez en la Historia llevaron a la palestra a millones de hombres y mujeres, obreros y campesinos, protagonistas de la construcción socialista. [1.6] Ideológicamente la contrarrevolución centró su argumentación en envilecer la construcción socialista, principalmente en la URSS. Para ello recicló sobre todo las posiciones del trotskismo y la socialdemocracia, al tiempo que desataba una campaña de deformación de la Historia, de revisionismo histórico sin precedentes, algo que bien podemos denominar un nuevo asalto a la razón, de la misma manera que Georgy Lukács se refirió a las bases filosóficas que fundamentaban al III Reich en Alemania. En ello jugó también su rol el revisionismo que en los propios países socialistas surgió y se desarrolló con base en las contradicciones resultantes de la existencia de las relaciones mercantiles. Sin embargo la contribución de la URSS a la humanidad es de capital importancia, pues desmanteló el colonialismo, las reminiscencias feudales, derroto al fascismo. La URSS con su práctica demostró la viabilidad de la clase obrera en el poder, así como la superioridad del socialismo. [1.7] Con la Rusia soviética vino no solo una república multinacional –la URSS– que abrió a pueblos enteros por primera vez el acceso a la educación, la cultura universal, la salud, niveles de vida nunca conocidos; que respeto y potenció las nacionalidades antaño oprimidas; además se produjo un impulso a la lucha de liberación nacional de los pueblos de Asia, África y América, desde 1917, pero sobre todo después de la victoria sobre el fascismo en la Segunda Guerra Mundial. De la misma manera que la acción de los internacionalistas –con los bolcheviques y espartaquistas en el centro– fue la conciencia y el honor de la clase, la perspectiva de la revolución socialista frente a la barbarie capitalista expresada en guerra, fue el papel de la URSS, del Ejército Rojo, del PC (Bolchevique), del movimiento partisano y la acción de la Internacional Comunista, y después de la disolución de está, de los partidos comunistas. (1.8) El fascismo, y su variante más reaccionaria y agresiva, el nazismo alemán, expresaban tal como lo caracterizó el VII Congreso de la Internacional Comunista, la dictadura más terrorista, más chauvinista, con tendencia a la guerra. El fascismo fue impulsado como una salida a la crisis capitalista que se inicio en 1929 y como una barrera de contención a la ola expansiva revolucionaria en Rusia, Alemania, la República de los Consejos en Hungría, los consejos en Turín en Italia, en Shanghái y otras partes de China, la República Española. La alianza fascista no en balde era conocida como el “Eje anti-Comintern”. La barbarie fue llevada a varios Continentes; en Europa fue devastadora, en los países ocupados la represión y el asesinato fueron masivos. Es verdad que el pueblo judío fue una víctima de la ceguera racial preconizada, pero no fue el único objetivo: la clase obrera organizada, los partidos comunistas, los sindicatos clasistas, las diversas formas asociativas de los trabajadores fueron sistemáticamente golpeadas; millares de comunistas asesinados o recluidos en los Campos de concentración. (1.9) Con la inicial complicidad de los círculos monopolistas de los EEUU e Inglaterra, la Alemania nazi decidió la invasión a la URSS el 22 de junio de 1941. Toda la maquinaria de muerte fue desplegada arteramente. En las puertas de Moscú y Leningrado, con la roja bandera de la hoz y el martillo ondeando indoblegable, la resistencia no cedió, cada metro de tierra fue defendido con el sacrificio de los ciudadanos soviéticos agrupados en torno al Comité de Defensa del Estado y del Partido Comunista. La Gran Guerra Patria en todo el territorio, en Kursk, Stalingrado, tras las propias líneas del ocupante quebró el espinazo al fascismo. Fue en Stalingrado y no en Normandía donde el curso de la Segunda Guerra Mundial fue definido. El costo para el país de los soviets fue elevado, ciudades en ruinas, campos destrozados; más de 20 millones de hombres y mujeres ofrendaron su vida por la justa causa. La bandera roja ondeo en Berlín el 9 de Mayo de 1945, y el Ejército Rojo al liquidar a la Alemania nazi fue la principal fuerza de liberación de Europa; una Europa democrática, la del campo socialista, integrada por Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria, la RDA, Yugoslavia, Albania, surgió y con ella indudablemente una correlación de fuerzas que favoreció el desencadenamiento descolonizador y liberador. En Asia: la República Popular Democrática de Corea, la República Popular de China, Vietnam y la península indochina. En los años siguientes fue el mismo factor que aseguró la supervivencia del triunfo revolucionario en Cuba, donde las fuerzas antiimperialistas derrocaron la dictadura de Batista en 1959. Lo mismo en África, e inclusive la derrota del apartheid. (2.0) Refundación Comunista considera su deber expresar que valora positivamente este proceso augural que se dio a principios del siglo XX. Contribuir a tal reconocimiento de la época de cambios profundos y radicales que el triunfo revolucionario y la construcción socialista abrió a la humanidad. Si bien la vida en la tierra surgió alrededor de 3500 millones de años y el hombre hace poco más de un millón, ni durante el inmenso periodo de casi un millón de años del régimen de la comunidad primitiva, ni durante los 10,000 años del régimen esclavista, ni durante los 1000 años del régimen feudal, ni durante los 300 años del régimen capitalista la humanidad conoció una época como ésta, abierta por el ciclo de ruptura con el capitalismo y la transición al socialismo-comunismo. Es verdad como demuestra el materialismo histórico, que cada modo de producción ha superado progresivamente al previo, y que la burguesía espoleo el desarrollo de una forma impresionante, pero las revoluciones proletarias, la construcción socialista –que no fueron derrotadas por el fascismo, ni por la bomba nuclear y la guerra fría, ni por la contrarrevolución temporal– han mostrado que las clases hoy explotadas y oprimidas, pueden y deben construir otro mundo de justicia, democracia y libertad, el mundo socialista-comunista. El Imperialismo, la restructuración capitalista internacional, la “globalización”. La crisis del sistema. [2.1] En su desarrollo el marxismo-leninismo evalúo las modificaciones en el actual modo de producción al entrar a la etapa de los monopolios, al imperialismo fase superior y última del capitalismo. Fue a finales del Siglo XIX que la tendencia a la centralización y concentración dejo atrás a la libre concurrencia dando lugar al capitalismo monopolista, impulsado por el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción burguesas, por el avance de la técnica y la concentración de la industria. [2.2] Fue Vladimir Ilich Lenin quien hizo la histórica contribución del estudio e investigación del imperialismo como fase superior y última del capitalismo, el preludio de la revolución proletaria. En sus trabajos elaborados en el marco de la Primera Guerra Mundial, hace el balance del desarrollo del capitalismo mundial basado en El Capital de Karl Marx. Lenin define cinco rasgos fundamentales del imperialismo: a) La concentración de la producción del capital llegó a un punto tan elevado de desarrollo que surgen los monopolios. En la libre concurrencia, la tendencia a la concentración y la centralización del capital, subordino a las pequeñas y medianas empresas hasta su transformación en monopolios, esto es, agrupaciones de capitalistas que concentran en sus manos la producción y venta de una parte considerable de los productos, de una o varias industrias, para imponer altos precios a las mercancías y extraer altas ganancias; que tienen en sus manos la industria pesada, las ramas de la industria ligera, los bancos, el comercio tanto interno como internacional. No hay que perder de vista que aún con el dominio pleno de los monopolios subsisten pequeñas y medianas empresas, pequeños productores, campesinos y artesanos; que hay una intensa competencia dentro y entre los monopolios, y también contra las empresas aún no monopolizadas. La dominación de los monopolios profundiza la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada capitalista de la apropiación, las crisis tienen un carácter más devastador. b) Se da la fusión entre el capital bancario y el industrial dando origen al capital financiero, a la oligarquía financiera. De la misma manera que en la industria, en la banca opera el proceso de concentración del capital. De intermediarios para los pagos pasaron a comerciantes de capitales. Con la acumulación de capital y la concentración de la producción se concentraron en los bancos enormes capitales inactivos en busca de inversiones ventajosas. Se produjo un cambio de calidad en la relación entre los bancos y la industria con la inversión de recursos monetarios en la compra de acciones, reorganizando las empresas en forma de sociedades anónimas. De modestos intermediarios, los bancos se transforman en los omnipotentes monopolios del mercado del dinero. Los intereses de los bancos y los de la industria se entrelazan cada día más estrechamente, se fusionan, se ensamblan. Al actuar como copropietarios de las industrias, el comercio, los transportes, las comunicaciones –vía la adquisición de acciones– en tanto los monopolios industriales adquieren también acciones de los bancos, se refuerza tal ensamble entre el capital monopolista industrial y bancario, dando origen a un nuevo tipo de capital: el capital financiero, del que Lenin define tres aspectos: 1) Concentración de la producción 2) Monopolios engendrados por ella 3) Fusión o ensamblaje de los bancos con la industria. Unas mismas personas dirigen a los monopolios de la industria, la banca, el comercio y otras ramas de la economía. Se trata de un puñado de grandes banqueros e industriales monopolistas, los que tienen en sus manos en el mundo y en cada país las ramas fundamentales y vitales de la economía y de la riqueza socialmente producida. La dominación de los monopolios capitalistas se convierte en la dominación de la oligarquía financiera. c) La exportación de capitales es más importante que la exportación de mercancías. Mientras en la libre concurrencia lo característico fue la exportación de mercancías, en la fase imperialista es la exportación de capitales. Esto se da como resultado del bajo nivel de vida de las masas que impide que siga creciendo la producción, por el rezago de la agricultura con relación a la industria, lo que generó a principios del Siglo XX en los países de mayor desarrollo capitalista una acumulación que alcanzó proporciones enormes, con gran cantidad de sobrantes de capital, lo que fue generando la necesidad de exportarlo en busca de la ganancia máxima a países en los que el capital escasea, los salarios son bajos, el precio de la tierra y las materias primas baratas; esta exportación de capitales también se da en los países desarrollados en los periodos de progreso rápido o después de una guerra. Las formas de la exportación de capitales son el préstamo y el capital productivo; la primera como empréstito a los gobiernos y bancos de otros países, la segunda creando en el extranjero empresas industriales, logrando concesiones, construyendo infraestructura, en los transportes, la electricidad, los servicios y comprando a bajo precio empresas existentes en los países con economías débiles. d) Formación de agrupaciones monopolistas internacionales de capitalistas que se reparten el mundo. Al aumentar la exportación de capitales y ampliarse el radio de acción de los más poderosos monopolios, se crean las condiciones para el reparto entre ellos del mercado mundial; se forman los monopolios internacionales, esto es, convenios entre los monopolios de varios países, sobre el reparto de los mercados, la política de precios, el volumen de la producción. Sus pregoneros venden la versión de que son instrumentos de paz, de regulación, de ayuda a los países atrasados, instrumentos del desarrollo, como solución a los conflictos intermonopolistas, cuando la verdad es que el reparto del mundo se da en función del poderío, de la correlación de fuerzas que los grupos monopolistas logran imponer, el cual es cambiante. Los convenios internacionales entre los monopolios se distinguen por su falta de estabilidad y son fuente inevitable de choques. e) Se pone fin al reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes. Lo que no significa que el reparto del mundo haya terminado, sino que se ha agotado ya la posibilidad de continuar una política de conquista y colonialismo. Nuevos repartos de tierra se pueden seguir dando pero sólo como cambios de “amo”. [2.3] Los monopolios mediante el establecimiento de sus precios persiguen la obtención de altas ganancias, que excedan la ganancia media, lo que se alcanza mediante el refuerzo de la explotación de la clase obrera por los monopolios, el despojo de los campesinos y otros pequeños productores, la exportación de capitales, la especulación financiera, las guerras imperialistas. I.V. Stalin en su obra Los problemas económicos del socialismo en la URSS apoyándose en el legado leninista, señala los rasgos de la ley económica fundamental del capitalismo monopolista: “Asegurar el máximo beneficio capitalista, mediante la explotación, la ruina y la depauperización de la mayoría de los habitantes del país dado; mediante el avasallamiento y el saqueo sistemático de los pueblos de otros países, principalmente de los países atrasados y, por último mediante las guerras y la militarización de la economía, a la que se recurre para asegurar beneficios máximos.” Esto significa que la ley económica fundamental del capitalismo, que es la de la plusvalía, se desarrolla más. En el capitalismo pre monopolista, la libre concurrencia nivelaba las cuotas de ganancia de los distintos capitalistas, bajo el imperialismo los monopolios se aseguran de manera exclusiva la ganancia máxima, lo que les permite llevar a cabo la reproducción ampliada y asegurar su dominación en el mundo capitalista. La base sobre la que descansa esta ganancia máxima, como toda ganancia capitalista, es la plusvalía extraída a los obreros con la explotación en el proceso de producción. Por todos los medios se intensifica el incremento de la cuota y la masa de plusvalía, simultáneamente se impone el paro, la desocupación forzosa a millones de obreros en el mundo, se encarece la vida disminuyendo el salario real. En nuestra época, la del imperialismo, se profundiza la diferencia entre lo que el obrero gana y el valor de su fuerza de trabajo, acentuando la Ley general de la acumulación capitalista con la consiguiente depauperización relativa y absoluta. Pero la clase obrera es también victima en su papel de consumidora, por el precio que los monopolios imponen a las mercancías. Los campesinos pobres también son explotados, vendiéndoles las mercancías a precios artificiales y comprándoles sus productos a precios muy bajos, intensificándose además el despojo de las tierras. [2.4] El imperialismo es la última fase del capitalismo y antesala de las revoluciones proletarias. Como Lenin lo subraya son tres las particularidades en esta etapa del capitalismo 1) capitalismo monopolista 2) capitalismo parasitario o en descomposición 3) capitalismo agonizante. En esta fase se da la socialización de la producción en alto grado, se aglutinan enormes empresas, se controlan los mercados, las fuentes de las materias primas, la ciencia y la tecnología. Los grandes bancos controlan el dinero, aumentan los nexos e interdependencia entre las diversas ramas de la economía. Se agudiza la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada capitalista de apropiación de lo producido. Las fuerzas productivas tienen ya tan elevado desarrollo que son insostenibles las estrechas relaciones capitalistas de producción. El capitalismo, que substituyó al feudalismo como un modo de producción más progresista se torna en su contrario, se transforma en una fuerza retardataria, reaccionaria que impide el desarrollo de la humanidad. El alto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y el grado avanzado de la socialización de la producción, junto con la agudización más intensa de todas las contradicciones de la sociedad burguesa, confirman que el capitalismo entro en la última fase de su desarrollo, que está plenamente maduro para ser substituido por el socialismo-comunismo. Como lo revela la realidad, es inevitable el estancamiento y la descomposición. La innovación técnica no va de la mano de las ganancias. Regularmente se frena el progreso técnico y los avances de la ciencia son enviados al archivo, fondeados, en función de la lógica del capital. Inclusive hoy, llegamos a un grado tal que en la ciencia médica se congelan avances que contribuirían a la solución de enfermedades en interés de las patentes y de la especulación. La descomposición se manifiesta en el aumento del parasitismo. La clase de los capitalistas pierde todo nexo con el proceso productivo, pues la dirección de las empresas es ejercida por personal técnico asalariado. La inmensa mayoría de los burgueses y terratenientes se convierten en rentistas, poseedores de títulos de valor que les proporcionan sus ingresos. La exportación de capitales como decía Lenin es el parasitismo al cuadrado. Los países que se encuentran en la cúspide de la pirámide imperialista, usan los préstamos para obtener grandes ingresos de los países deudores, como lo demuestra actualmente la cuestión de la deuda, los Estados acreedores son Estados del capitalismo parasitario en descomposición, que subsisten vía el cobro de la deuda y sus intereses. El militarismo es otra expresión de esto, pues una parte importante de los presupuestos es destinada al gasto militar y a sostener ejércitos inmensos y al desarrollo de tecnologías militares destructivas para la humanidad, que en algunos casos son incontrolables. Un aspecto importante en la lucha de clases, del parasitismo tiene que ver con la aristocracia obrera, que ocupa los puestos de mando en el sindicalismo, que nutre en alianza con la pequeña burguesía el contingente de partidos socialdemócratas, reformistas, que configuran la “izquierda” del capital y constituye un serio adversario del movimiento obrero, sobre todo en los momentos de inestabilidad y crisis. Esta aristocracia obrera es subvencionada a expensas de las ganancias obtenidas por la explotación de la clase obrera y de los pueblos. Esta base de obreros aburguesados es la base social del oportunismo, son los agentes para impedir la conciencia de “clase en sí”, los promotores de reformas para “embellecer” al capital, para darle “rostro humano”. En momento de crisis económica, política e inclusive en una situación revolucionaria, serán la reserva activa de la burguesía apara escindir a la clase obrera y abortar las posibilidades del derrocamiento de la burguesía. [2.5] Así como al capitalismo pre monopolista correspondía la democracia burguesa, en la actual etapa lo característico es el viraje a la reacción, al recorte de conquistas políticas, sociales y de las libertades. La democracia como resultado de la elección popular es una mascarada, una farsa, aun así no es valido prescindir de ella, en tanto posibilita un amplio acercamiento con las masas. Son los dueños de los monopolios y sus representantes quienes ocupan las principales responsabilidades en el Estado y los gobiernos; es la oligarquía financiera la que nombra a los gobiernos, independientemente de que monte un teatro para aparentar un proceso democrático, como señala Lenin “El capitalismo en general, y el imperialismo en particular convierten la democracia en una ilusión.” [2.6] Es el capitalismo agonizante lleva sus contradicciones hasta el límite: 1.- Agudiza la contradicción capital/trabajo con la explotación de la clase obrera y el conjunto de los trabajadores, con el deterioro de sus condiciones materiales, con la mayor opresión de su dictadura de clase. Se muestran insuficientes los anteriores métodos de lucha de la clase obrera parlamentarios y economicistas, los cuales deberán ser anudados con la movilización y la introducción de la ideología del proletariado. Es muy claro que la revolución socialista es el único camino posible para la clase obrera y la humanidad. 2.- Las contradicciones antiimperialistas espoleadas por el afán de ganancia de los monopolios, de su búsqueda de materias primas, de mano de obra barata, de nuevos mercados, conduce inevitablemente a choques y guerras imperialistas (Y no está de más recordar la Primera y Segunda Guerra Mundial) debilitando en general el capitalismo y aceleran la necesidad del socialismo. 3.- La contradicción entre el sistema imperialista y los pueblos, la contradicción entre el imperialismo y la humanidad, que es amenazada en sus existencia, colocan como una necesidad de la vida misma la aniquilación de la barbarie, pues revelan con gran fuerza la idea expresada en el Manifiesto del Partido Comunista, de que en la lucha de clases si lo nuevo no vence a lo viejo, a lo caduco, sobreviene el hundimiento. Este régimen social a pesar de sus contradicciones no se derrumbará, puede hundirse, y con él la civilización, si no se da una decidida y combativa lucha de la clase obrera, de otras clases y capas oprimidas, explotadas y del conjunto del género humano por su derrocamiento. Sin embargo en esta fase del desarrollo es prácticamente inevitable la revolución socialista, ya que están maduras todas la condiciones para ello, por eso Lenin insistía que vivíamos la antesala de la revolución proletaria. [2.7] El Capitalismo Monopolista de Estado (CME). El Estado burgués, dictadura de clase realiza todas sus actividades en beneficio de los monopolios, completamente subordinado a ellos, en función de la centralización y concentración, abatiendo a monopolios más débiles o empresas aún no monopólicas. [2.8] El marxismo-leninismo se desarrolla continuamente con la misma realidad, no puede existir sino a condición de avanzar y no dogmatizarse, pero es claro que la caracterización del imperialismo mantiene su esencia para explicar nuestra época. La Primera Guerra Mundial desatada por el reparto del mundo, tuvo como una de sus consecuencias el inicio de la Revolución proletaria. Con la Segunda Guerra Mundial, la derrota del fascismo impuso una correlación de fuerzas nueva donde el socialismo amplio su influencia, y también modifico el lugar en la cadena imperialista de las potencias, donde fue claro que los EEUU asumieron el mayor protagonismo, por varias razones. Las posibilidades de que avanzaran las fuerzas del progreso obligaron a medidas de contención tanto en Europa, como en el mundo. De la mano de la carrera nuclear y del Plan Marshall se aplicaron las políticas económicas keynesianas del “Estado de bienestar”. No era una concesión graciosa, sino un esfuerzo para desmovilizar al proletariado de Europa central, para desactivar el avance de las fuerzas de la revolución. Con el welfare state opero también una inversión ideológica para fomentar el oportunismo en el movimiento obrero y comunista, tanto en los países socialistas, como en el que actuaba en el capitalismo, que alcanzo el resultado de lograr la mutación de varios partidos de la clase obrera. Conforme avanzo la estrategia de la contrarrevolución en los años 70 del Siglo XX, se dio paso a una restructuración del capitalismo que se conoce como neoliberalismo, consistente en abolir las conquistas sociales y derechos laborales de la clase obrera, modificar las políticas de sectores nacionalizados o estatizados de la economía e intensificar la explotación. El neoliberalismo no es una fase, ni un “modelo”, es simplemente la continuidad del dominio de los monopolios. Se incurre en un error, con el llamado “anti neoliberalismo” pues se piensa que se trata tan solo de volver a políticas reguladoras, de dar marcha atrás. Para Refundación Comunista el luchar solo contra el llamado “neoliberalismo” es centrarse solo en las consecuencias e inclusive convertirse en promotor del sostenimiento del capital. A) A lo largo de su desarrollo el capitalismo ha ido transitando varias etapas. De acuerdo a sus necesidades y a las condiciones planteadas por la lucha de clases, el capitalismo ha implementado ciertas políticas, por ejemplo el mercantilismo o el keynesianismo, entre otros. B) En la década de los 70’s y más acentuadamente la de los 80’s el capitalismo experimentó una reconversión industrial, al pasar de la producción basada en la tecnología análoga y mecánica a la tecnología digital, principalmente a partir de la introducción y uso a gran escala del microprocesador. La burguesía constantemente busca revolucionar sus medios de producción para aumentar sus ganancias, pero al hacerlo profundiza sus contradicciones, acentúa el carácter social de la producción y tensa más su contradicción con la apropiación individual. El capitalismo tiene capacidad de reconvertirse y prolongar su existencia mediante este desarrollo de las fuerzas productivas. Pero por su carácter anárquico y espontáneo, y por su naturaleza explotadora, esta capacidad necesariamente involucra un aumento en la tasa de explotación de los obreros, además de que al optar por este mecanismo se sientan inevitablemente las bases para una crisis económica y la consiguiente destrucción de esas mismas fuerzas. En nuestros días se destaca con gran evidencia la ley de la tendencia decreciente de la cuota media de ganancia pues a medida que se eleva la composición orgánica del capital la cuota de la ganancia tiende a descender. Esta es una clara exposición de los límites históricos del modo de producción capitalista. C) El imperialismo tuvo la necesidad de acompañar su reconversión industrial con un asalto sobre las concesiones hechas a la clase obrera, para permitir adecuar el grado de explotación a la nueva composición del capital. Había condiciones políticas propicias para ello, después de décadas de cuidadosa estrategia de guerra fría, se habían sentado las bases para un derrocamiento contrarrevolucionario de los Estados socialistas y con esto se alteraba radicalmente la correlación de fuerzas de manera negativa para las posiciones obreras. Con la contrarrevolución además de perder la dominación política sobre varios países, la clase obrera perdió en otras decenas de países a su destacamento organizado, a su cerebro colectivo, el Partido Comunista, y al sindicalismo de clase. Los oportunistas de todo el mundo pasaron a una ofensiva feroz, en la mayoría de los casos liquidando exitosamente al partido y en otros instalando de manera definitiva visiones socialdemócratas o reduciendo a su mínima expresión los núcleos consistentes revolucionarios. La clase obrera quedó huérfana y desarticulada en un momento de extrema fortaleza de las posiciones del imperialismo. La burguesía monopolista pudo librarse de las anteriores maniobras Keynesianas y del Estado Benefactor al no temer ya el escenario próximo de una revolución proletaria. Pasó a reducir los salarios, aumentar la duración de las jornadas, derogar aspectos importantes de la seguridad social y laboral de la clase obrera, a saquear los fondos de jubilaciones y pensiones, etc. Como una generalidad, en todo el mundo hubo una estandarización a la baja de los salarios, del poder adquisitivo y de todos los indicadores del nivel de vida de la clase obrera. Estas políticas se iniciaron bajo el liderazgo de Ronald Reagan en EEUU y Margaret Thatcher en el Reino Unido. Es bastante ilustrativo sobre su naturaleza de ofensiva, el hecho de que su primera puesta en marcha a gran escala estuviera acompañada de un golpe de Estado (Uruguay, Chile, 1973). D) Las inmensas fuerzas productivas desarrolladas en Europa Central, Oriental y en las ex repúblicas soviéticas fueron sujetas de una expropiación capitalista. Los capitales imperialistas encontraron aquí además un nuevo mercado que abarcaba a cientos de millones de personas. Además de los países socialistas, ahí en donde la burguesía había optado por maniobrar con el Estado benefactor, que era el caso para la mayoría de los países de Europa Occidental o de América del Norte, se pasó también a mercantilizar los servicios antes considerados públicos; esto llegó a incluir la mercantilización de bienes vitales como el agua, y la desincorporación de la propiedad Estatal (Hospitales, Industrias y Empresas estatales, Escuelas, los servicios de Transporte público, Agua, Luz, Correos, etc.) y su paso a manos de los monopolios. En cuanto a esto último aunque era necesario intervenir en las luchas obreras y populares que se resistían a tales medidas, hubo en general una falta de claridad entre los cuadros revolucionarios de la época. Se cometía un error al analizar la naturaleza clasista del Estado, se confundía el gobierno con el Estado, la política adoptada por la burguesía en un momento dado y la esencia clasista de su régimen. Se cometió un error al no conceptuar que aunque dichas empresas fueran de propiedad estatal, ese Estado era burgués. Es decir que se trataba de la propiedad de la burguesía y no de la propiedad social, que esas empresas cumplían un papel en la reproducción capitalista, los finales de la década del 80 y fundamentalmente los 90 en Uruguay (la falsa contradicción Empresas Estatales o Privatización). La consigna correcta no consistía en defender la propiedad estatal de dichos bienes sino en exigir el control obrero de los mismos. Otro error consistió en conceptuar dicho proceso como una privatización. No puede hablarse de ello pues no pasó a conformar propiedad privada, lisa y llana, sino que la apropiación de esos medios se restringió a los monopolios. No se trató sino del paso de propiedad nacionalizada de la burguesía a propiedad privada de los monopolios. E) Los años de políticas neoliberales se caracterizaron por desencadenar la agresión imperialista sin contrapeso alguno. El imperialismo desató la guerra en África, en los Balcanes, en América Central y del Sur, en Medio Oriente, etc. A la acumulación capitalista en los países donde la contrarrevolución se impuso se sumó aquella generada por el despojo y la guerra contra los pueblos. La Paz tan prometida por el imperialismo una vez que cayera “el imperio del mal”, el campo socialista, resultó ser un cuento hipócrita. F) En el campo ideológico desde los medios de comunicación, las tribunas políticas y la academia se promovió el pensamiento único. El capitalismo habría de ser eterno, la historia y las ideologías habían alcanzado su fin. Las opciones políticas válidas debían adscribirse todas al dogma burgués (La Socialdemocracia, la Democracia Cristiana, el Liberalismo, Frentes policlasistas “FA en Uruguay”, etc.). Esta ideología tremendamente reaccionaria, apoyada en el fatalismo, el capitalismo es la estación terminal (analizado críticamente hoy, cuando la practica ya ha laudado) tuvo su punto de máxima fortaleza en la primera mitad de los 90’s, en algunos caso se dio a comienzo del nuevo milenio. Sin embargo el proceso histórico no se detiene con afirmaciones y el supuesto modo de producción eterno, entró en crisis apenas década y media después. G) El balance es que el Neoliberalismo fue el conjunto de políticas implementadas para fortalecer las posiciones de los monopolios en condiciones de correlación de fuerzas favorable y de expansión en la producción. Estas políticas respondían al interés conjunto de la burguesía y no podía reducirse a una cuestión de lucha contra la “derecha” del espectro político burgués. Como la experiencia demostró, independientemente de la orientación política de la burguesía, sin importar si esta era de Democracia Cristiana, Centro o Socialdemócrata, o todo ello expresados por los frentes policlasistas con hegemonía burguesa, las políticas Neoliberales fueron implementadas. H) Sin embargo estas políticas de fortalecimiento de los monopolios no afectaban solamente al proletariado. El aumento de los impuestos, la mercantilización de los servicios públicos, el avance de la agresión imperialista, la política de subsumir el campo a los monopolios, la defensa política de la cuota de plusvalía extraordinaria de los monopolios, los tratados interimperialistas y sus consecuencias, las manifestaciones de barbarie capitalista, la acelerada degradación del medio ambiente, la cancelación de conquistas sociales y democráticas, etc., son temas que afectan a otras capas del pueblo. A los campesinos, a los pobres del campo y la ciudad, a las capas semiproletarias, a la pequeña burguesía, a los pequeños propietarios, etc. Durante la época en que la burguesía temía la revolución socialista como algo inminente, ésta se interesaba en promover económicamente el fortalecimiento y expansión de la pequeña burguesía y otras capas medias, de tal manera que la composición clasista inhibiera la revolución. Sin embargo, al entrar en el periodo de las políticas neoliberales, los capitales monopolistas no se hallan tan interesados en ello. Todo lo contrario, los monopolios ocupan con fuerza los nuevos mercados abiertos por estas capas, sobre todo el mercado de la tecnología informática, de la venta por autoservicio, ciertos sectores de la producción agrícola, de la preparación de alimentos, etc. Naturalmente la pequeña burguesía se radicaliza políticamente y desde el punto de vista social inicia un proceso de proletarización, aunque ideológicamente mantenga sus anteriores posiciones. Lo único que podía resultar de la mayor movilización de las capas medias y su convergencia con la desorganización general de la clase obrera, era el fortalecimiento de las posiciones pequeñoburguesas y la hegemonía de estas en la dirección de los movimientos populares. Inclusive se teorizó al respecto, se habló del fin del proletariado, de su desplazamiento como sujeto revolucionario por otros “sectores decididos”, de la centralidad en la lucha de estos sectores, de la “multitud”, etc. Campearon los puntos de vista anarquistas, tales como el de cambiar el mundo sin tomar el poder, el de “desconectarse” del capitalismo, etc. Al abandonar las posiciones científicas, la crítica y el ataque contra el capitalismo se abordó como una cuestión voluntarista, se proponía transformarlo mediante cambios en la esfera del consumo o en la esfera de la circulación. Se abandonó la concepción científica de la lucha de clases por una supuesta lucha contra la globalización, etc. La pequeña burguesía, al frente del movimiento popular, no tenía objetivos revolucionarios, ella no veía en la situación económica, que actuaba como resorte de su movilización, posibilidades revolucionarias, más bien abogaba por retroceder la rueda de la historia a un estado de cosas anterior. El pensamiento único tuvo su complemento en el discurso y práctica organizativa de estas capas. La pequeña-burguesía es una capa de la población cuya fortuna, vida y muerte, depende en muchos casos de sus esfuerzos individuales, de un pequeño aspecto del mundo que no les lleva a considerar la realidad social como una totalidad. En el plano organizativo se trataba no de conformar potentes organizaciones que pudieran derrocar a su enemigo, sino de un movimiento con lazos informales y débiles entre sus miembros, las organizaciones afirmadas en la metodología y bajo el centralismo democrático eran “monstruos” que “ahogaban la personalidad”. En el plano discursivo no se regían por orientaciones basadas en las leyes del movimiento de la formación económico-social capitalista, sino en modas como el altermundismo, la globalifobia, el pos capitalismo, antiglobalizadores, etc. No se realizaba una evaluación del éxito o fracaso de dichas políticas, el movimiento lo era todo. Plantear cualquier cosa que cuestionara este consenso recibía como respuesta el aislamiento del movimiento general. No ha desaparecido totalmente esta orientación, mantienen influencias muy fuertes en algunos países dependientes. (2.9) Este fenómeno político social se explica también en buena medida por la derrota de la concepción clasista (proletaria) en el movimiento. De igual forma se hace necesario detenernos un instante en un aspecto no menor y materia de debate entre los camaradas: el movimiento obrero no es el movimiento sindical, hacer referencia al movimiento obrero no solo debe ser asimilado como lugar que ocupa en la producción, esa es una condición objetiva, la condición subjetiva, esta si determina su razón histórica “clase para sí”, de manera que estamos refiriéndonos al movimiento obrero como aquel que ha sido dotado de la “ideología del proletariado”, cuya tarea principal es la construcción de sus instrumentos. El fundamental: el Partido (estado mayor de la clase obrera) portador de la ideología y el método. La tarea principal vinculada a los medios de producción (burgués) y relaciones de producción (capitalista) es la fuerza de trabajo (proletariado), la cual debe organizarse en función de sus intereses comunes (salario, condiciones de trabajo, vestimentas, etc.), ese es el sindicato, escalón primario que acerca a sus pares no por afinidad político, religiosa o ideológica, si no por el lugar que ocupan en la producción. Ese es movimiento sindical, organizado de manera reivindicativa y economicista. Solo la acción de la vanguardia podrá hacer avanzar al movimiento reivindicativo, a partir de la ideología del proletariado. Lejos está hoy la clase obrera de asumir la dirección del movimiento, sin embargo la situación objetiva y también la subjetiva empieza a modificarse, acumular fuerzas para librar la lucha y desplazamiento de la aristocracia obrera insumirá un periodo largo o breve, dependiendo de la capacidad y correlación de fuerzas de la vanguardia. No es sorpresa que sean extraordinariamente escasas y de alcances muy reducidos las luchas dirigidas por la pequeña burguesía de este periodo. Además, aún las más serias de las luchas de este periodo no podían triunfar sin el concurso de la fuerza social decisiva, la clase obrera. Por su desinterés o incapacidad para organizar y movilizar a la clase obrera, las luchas más serias de este periodo optaron por intentar desestabilizar violentamente la circulación de mercancías, por impedir la realización del ciclo del capital mediante maniobras convergentes. Atacado por varios frentes, el Estado burgués siempre podía contar con arrebatar la iniciativa mientras su ejército industrial, el proletariado, le siguiera produciendo plusvalía. Fue una imagen común ver en cualquier parte del mundo a las policías militarizadas lanzar gases lacrimógenos para dispersar a las masas populares de los centros neurálgicos de las vías de transporte y comunicación. La pequeña burguesía resulta ser una capa extremadamente vacilante y volátil. Al decepcionarse por una derrota se retiraba al campo de la utopía o la indiferencia. A los periodos de movilización les seguía un reflujo dramático. La pequeña burguesía como dirección de las luchas populares del periodo fracasó. Los monopolios pudieron en la absoluta mayoría de los casos realizar sus objetivos, las políticas neoliberales se desarrollaron y cavaron su propia tumba. En algunos casos se la dilato en función de conveniencias electorales, la pequeña burguesía radicalizada conto con la aristocracia obrera, para ponerla de furgón de cola de las concepciones reformistas, piezas clave en la alternancia electoral y la recomposición capitalista. (3.0) La situación ha cambiado ahora. Al final del periodo, la centralización y concentración se han llevado a una escala sin precedentes, hasta el punto en que 200 empresas controlan alrededor de la mitad de la producción mundial. La previsible crisis de acumulación y sobre producción estalló en menos de dos décadas. La etapa de expansión del ciclo industrial ha terminado, nos encontramos en una etapa de destrucción de las fuerzas productivas y de reducción del mercado. La correlación de fuerzas se ha alterado también. La clase obrera se ha vuelto a colocar en el centro de la lucha de clases, particularmente esto se manifiesta en Europa, donde hubo esfuerzos serios por constituir un frente clasista. Las fuerzas oportunistas se desfondan por la merma de su base material, como resultado de las nuevas políticas capitalistas que acaban con las concesiones que quedan a los sindicatos amarillos. Han madurado condiciones ideológicas y políticas para recomponer el movimiento obrero y comunista a escala mundial, consideramos que la semilla que puede llevar esto a su máximo desarrollo es el polo leninista del Movimiento Comunista Internacional y la línea de fortalecer la orientación de clase, que desarrolla la Federación Sindical Mundial con el PAME como ejemplo. Por otro lado no nos encontramos en el periodo durante el cual la burguesía había llegado a un arreglo temporal de algunas de sus contradicciones para enfrentar en bloque al campo socialista, no nos encontramos en el periodo influenciado por el Plan Marshall. La formación de bloques imperialistas es obvia. En el periodo dominado por la crisis hay una agudización de las contradicciones interimperialistas, la ley del desarrollo desigual llevan a los EEUA, China, Rusia, la UE, India, Brasil, etc., a confrontarse. La época caracterizada por las políticas del Neoliberalismo ha terminado. Los propios economistas burgueses reconocen de alguna manera que nos encontramos en una época en la cual cada Estado o bloque Imperialista, ha pasado a intervenir y defender con mayor agresividad sus monopolios. Todo esto no nos debe conducir a visiones ingenuas. El capitalismo puede mudar por sí mismo sus políticas, pero no caerá como formación socio-económica por sí mismo. El reagrupamiento de los Camaradas en la construcción nacional, simultáneamente la disposición firme a construir ámbitos Internacionalista y fomentar instancias de debate a los efectos de generalizar las diferentes situaciones de los Camaradas en el plano regional y mundial es la tarea fundamental. Los esfuerzos por anudar una construcción Internacionalista de menos a más, no pueden dilatarse en lo abstracto. Para todas esas etapas debemos darnos los tiempos en los que podamos abordar críticamente como hemos actuado los comunistas. El carácter del Partido, el movimiento obrero, la teoría de la revolución uruguaya, y la de otros camaradas en el plano regional y mundial. Como influyo la coexistencia pacífica, de qué manera influyo está en la resolución dialéctica de la contradicción fundamental. Quienes son miembros del Partido, como dotar de una táctica acertada al movimiento obrero, la reelaboración de un programa estratégico. El transito pacifico caracterizo la época y un tipo de Partido. El proceso estuvo fuertemente influenciado por una concepción parlamentarista, por una táctica amplia en el plano político, cuya tarea principal era unir todo lo unible en un arco político contradictorio, en la perspectiva de la construcción de un Frente Democrático de Liberación Nacional ( unidad política ), por otra parte unido dialécticamente marcaba un eje insustituible, la clase obrera, unir al conjunto de los trabajadores bajo una Central Única, esa sería la unidad en concreto hasta el día de hoy de la clase obrera uruguaya ( CNT, hoy PIT-CNT ). Por último la unidad ideológica, el PCU. Esto se sostenía con la teoría de la revolución uruguaya encadenada con la revolución socialista mundial (URSS y el Campo Socialista). Coexistencia Pacífica: “En 1955 en el XX Congreso del PCUS en el que Kruschev inició la desestalinización, el líder soviético lanzó una nueva política exterior para la URSS, la "coexistencia pacífica".¿Qué factores explican este giro hacia la cohabitación y la distensión? • La toma de conciencia de las consecuencias de una guerra nuclear en un momento en que ambos contendientes acumulaban arsenales suficientes para destruir varias veces a su enemigo. Lo que se vino a denominar "el equilibrio del terror". • El relativo sentimiento de seguridad que la URSS sentía desde que poseía el arma nuclear (bomba A en 1949, bomba H en 1953) y los medios (superbombarderos, misiles, submarinos) para lanzarla en cualquier parte del territorio enemigo. • La necesidad de un largo período de paz que permitiera a Kruschev emprender sus faraónicos proyectos de modernización económica (presas gigantes en el Volga, irrigación de grandes zonas semidesérticas en Asia Central...) En este marco se produce la teoría política que sustentará la política internacional soviética durante casi veinte años. Esta posición partía de una visión optimista para el bloque soviético: el relajamiento internacional permitiría ganar a Occidente la batalla económica por mejorar el nivel de vida. Los expertos soviéticos llegaron a pronosticar que la URSS superaría a EE.UU. en nivel de vida ¡antes de 1980! Esta distensión provocaría también en un Occidente enfrentado al desafío de la descolonización la aparición de contradicciones internas, hasta ese momento ocultas por el agudo enfrentamiento con la URSS. La política "autónoma" del general De Gaulle vino a darle la razón parcialmente a esta presunción. Otro posible resultado de la nueva política sería sacar a los partidos comunistas occidentales del "ghetto" en el que habían sido colocados tras el golpe de Praga en 1948. En definitiva, Kruschev, optimista sobre el futuro soviético y escéptico ante la inevitabilidad de una guerra, había fijado en el plazo de una generación el tiempo necesario para superar a EE.UU. en el terreno económico e imponerse en la guerra fría.” Es fundamental arribar a conclusiones respecto de la influencia de la “coexistencia pacífica” a la luz de los acontecimientos. En tanto se eleva al grado de teoría la “vía pacífica” con definiciones peculiares “avanzar en democracia”, democracia en abstracto sin formular el contenido de clase, fundado en una visión idealista del Poder y el Estado, manipulando categorías “granmcianas” referidas a la hegemonía, al desplazamiento de una por otra, para finalizar luego con la fundamentación de un gran PCU de cuadros y de masas y todo ello con el objetivo de obtener un millón de votos para el FA? El FA seria en esa formulación la vía de aproximación al socialismo. Por cierto esas formulaciones no solo no se han dado, solo gano con más de un millón de votos el FA, aunque ese resultado solo nos alejo más del socialismo y nos acerco más al Imperialismo. Analizar estas situaciones a la luz del materialismo dialectico nos ayudara a corregir errores y a avanzar en la construcción del Partido del Proletariado. Para avanzar en una construcción seria estos aspectos unidos a otros ayudaran a no perder el ancla. Abierto a aportar análisis y puntos de vista correctivos que nos aproxime a la verdad.
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