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sábado, 29 de junio de 2013

Y en esto que tienen que ver los Docentes
Después de la Segunda Guerra Mundial, la burguesía tomó conciencia de que el fantasma que recorre el mundo, tenía carne y hueso y amenazaba su existencia. Cerró filas detrás del Imperialismo norteamericanos y emprendió la cruzada anticomunista. Se refería no sólo a la amenaza soviética sino también a las revoluciones nacionales y populares de cualquier inspiración. Como dice el Manifiesto, tildo de “comunista” a sus opositores, entre los que incluyó a los movimientos obreros, campesinos o de capas empobrecidas, aunque no pretendieran derrocar el capitalismo sino reformas sociales, políticas o la independencia nacional. A fines de los años sesenta, se vivía la máxima tensión entre las clases antagónicas, en intensos combates con victorias y derrotas para unos y otros en distintos escenarios. La Revolución Cubana, los golpes de Estado en Indonesia, Egipto y Brasil, la guerra de Vietnam, la descolonización en Africa, los Mayo del 68, fueron hitos de esta lucha mundial. La asunción de la Unidad Popular en Chile por vía electoral, el giro a la izquierda en varios países latinoamericanos, la revolución de los claveles, los triunfos guerrilleros africanos, la efervescencia obrera en los países ricos y la emergencia de nuevos movimientos sociales contestatarios y la derrota norteamericana en Vietnam, llevaron a la burguesía a concluir que se estaba viviendo un momento muy peligroso , una reducción creciente de su esfera de poder y dominación, una crisis extendida acompañada por el ascenso de la lucha de la clase obrera. Todo esto sintéticamente reflejaba el cuadro general, en el plano particular, en nuestro país se avizoraba una creciente fatiga en el rubro exportador e industrial, el espiral inflacionario, la caída del poder adquisitivo, devaluaciones, acompañado por una férrea resistencia obrera y estudiantil. El Uruguay no estaba al margen de un mundo marcado por la contradicción. El autoritarismo de Pacheco con claro sesgo fascista y el fascismo luego marcaron los rasgos mas salientes y regresivos para la clase obrera y el campo popular. El hoy plantea interrogantes del ayer. Debate y balance ausente en nuestra clase, privilegiando durante décadas la necesidad de desplazar al bloque conservador” por un nuevo bloque de poder. Por cierto esta acumulación devenida en bloque de poder debía remodelarse, romper con todo vestigio de lucha de clase, y todo aquello que lo vinculara al poder, es decir había que extirpar el tema del poder y el estado como un ámbito de poder de una clase (burguesía). En los años 80 vino la crisis terminal de los Estados socialistas. La caída del Socialismo Real fue y es hoy un factor fundamental para poder explicar el Uruguay de hoy, por extensión al mundo en manos de un poder omnímodo de parte del Imperialismo. Un Uruguay gobernado por un nuevo bloque de poder, cuyo aspecto más novedoso es que gobierna para la clase dominante anudada para siempre al Imperialismo, al capital financiero, a las multinacionales, ese es el gobierno del Frente Amplio. A más de 40 años, se podría afirmar que en estos últimos meses este gobierno frenteamplista se asemeja peligrosamente al pachequismo. Similares síntomas de montajes que intentan llevar a la opinión publica la preocupación de grupos desestabilizadores, radicales, por otro lado satanizar los conflictos de los trabajadores, con pirotecnia verbal, “a los uruguayos no les gusta trabajar”, “viven consumiendo”, “nada les alcanza” y mas, ese es hoy el discurso y practica oficial del gobierno frenteamplista, sostenido por una aristocracia obrera, cuya incidencia comienza a languidecer, producto de las condiciones materiales del conjunto de la clase obrera y otros sectores verdaderamente preocupados de perder su condición social y medios de vida, es decir la obra de este gobierno potencial y concretamente pone en riesgo la propia matriz productiva. La ausencia de un proyecto de país o mejor dicho un proyecto a la medida de las multinacionales es el que se ejecuta ortodoxamente. Sin embargo muy a pesar de los disciplinadotes del movimiento sindical, las masas rompen resueltamente en estos días y horas. Los Docentes y los trabajadores no docentes junto a otros trabajadores, ya no están más dispuestos a tanta mentira. Educan con su lucha, levanta la dignidad de los dignos no cooptados y comprados y salen a la lucha. Ahora habrá que ir entreviendo aunque sea en lo teórico un programa de lucha, una estrategia de salida y una dirección superadora de la entrega y la conciliación, como la que actualmente intento llevar a la clase obrera a un callejón sin salida. Soplan otros vientos, la participación de las masas y la acción decidida ya los preocupa, poco espacio le queda al “gatopardismo” para seguir engañando, auguramos nuevos tiempos en la lucha social, nuevos tiempos en el plano político, la Unidad Popular estará a la altura de las circunstancias. Refundación Comunista
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