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lunes, 1 de septiembre de 2014

Hoy la oligarquía monopolista se encuentra en una encrucijada histórica: o aumenta sin cesar el grado de explotación de la clase obrera y convierte la guerra en una realidad cotidiana o desaparece como clase dominante. La Historia nunca vio que ninguna clase dominante desapareciera pacíficamente. En consecuencia, la tarea de los comunistas es preparar a la clase obrera y a los sectores populares para ese combate que ya se está librando. El Imperialismo ha recurrido a diversas formas de dominación política-social, en muchos casos el oportunismo ha sido su ladero, en otras instancias los aparatos electorales, los partidos de competencia, los frentes poli clasistas influenciados por la ideología del pragmatismo, es decir el reformismo que ha adoptado varios nombres a lo largo de la historia, se ha puesto la gran tarea de la recomposición capitalista circunstancial, instrumentando una artificial paz social, naturalmente que para que ello ocurra se debe constituir una "aristocracia obrera" capaz de controlar y dirigir a la masa obrera, obteniendo modestas reformas para esta. Claro que esto ocurrirá por corto tiempo, luego en tiempo de crisis, esta aristocracia será la primera línea de contención de los reclamos obreros y populares. Este fenómeno esta íntimamente ligado a la crisis terminal del Capitalismo devenido en Imperialismo como fase superior del Capitalismo y este a su vez en su fase agonizante. La etapa de transito del capitalismo al comunismo sigue abierta. El capitalismo se encuentra en estado de muerte histórica y es tarea de las organizaciones comunistas acelerar esa muerte. No es posible ninguna alianza con la burguesía porque no hay ningún sector de la burguesía que esté objetivamente interesado en mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera y de los sectores populares. Los bolcheviques supieron comprender en 1914 que detrás de proclamas patrióticas lo que se estaba dilucidando era una guerra imperialista entre burguesías imperialistas. Hoy los socialdemócratas de la Internacional Socialista, los reformistas, los trotskistas y demás corrientes oportunistas (los amarillentos terceristas)en el movimiento obrero siguen estando en el campo de la oligarquía. No son aliados de la clase obrera. Y hoy, igual que ayer, enfrente tienen a los comunistas consecuentes, armados con el marxismo-leninismo, saben comprender el carácter de clase de las guerras imperialistas, pero también la potencialidad revolucionaria de esas guerras imperialistas. Octubre o noviembre pasaran en Uruguay, la salida no está en la rancia y vernácula expresión burguesa (colorado-blanco) y tampoco es salida la forma que adopto un sector de burguesía nacional con la clase obrera como furgón de cola llevado adelante por la "aristocracia obrera", que es la fuerza que hoy gobierna y gobierna en función de un proyecto de clase donde claramente se puede afirmar que el capital financiero ha sido el más beneficiado, junto a las transnacionales, los "lobbies" sojeros, etc.. Surgen como ejemplos muy concretos: el aumento sideral de la deuda externa, multiplique sin miedo por tres, adjunte el 41% de entrega de tierras en manos del capital financiero, agregue una canasta básica superior a los 2500 dólares y compare un salario de un docente cercano a los 700 dólares, finalmente para no cansar, un alquiler de vivienda modesta ya trepa los 600 dólares, ahora si final el 49% de los trabajadores (800 mil) ganan por debajo de los 700 dólares. En este reflujo y campaña electoral apática, de lo que se trata es de "derramar ideología" ¿qué ideología? la ideología de los trabajadores, el materialismo dialectico, la ideología del Poder de los que no tienen Poder. OZ refucomunista.blogspot.com/‎
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